10 trucos para que la Lechuga no se Dañe (Oxide) que usan en los mejores restaurantes.

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La lechuga es una verdura excelente para la salud y para la silueta. Es rica en vitaminas, en sales minerales y en fibras, pero pobre en calorías.

Habitualmente es la base de nuestras ensaladas. Pero… todo esto sería maravilloso, sino fuera porque la lechuga no tuviera un solo defecto: se conserva durante poco tiempo en nuestro refrigerador.

Es cierto, si no la consumimos en el mismo día o al día siguiente, nuestra lechuga tiende a salir del refrigerador marchita y mustia. Y en ocasiones, incluso un tanto ennegrecida, algo que ya no nos da ganas de consumirla.

Afortunadamente, contamos con algunos trucos para mantenerla fresca, la mayor cantidad de tiempo posible.

Conozcamos 10 maneras eficaces de hacerlo, para que ya nunca más tengamos que desechar nuestra lechuga.

1) Deshojar.

Como primera medida, todos sabemos que el lugar para conservar la lechuga, es el refrigerador, pero lo que debemos tener en cuenta es de qué manera lo hacemos.

Luego de comprarla, vamos a deshojar la lechuga y a lavar hoja por hoja. Con mucho cuidado, les escurrimos el agua y las colocamos dentro de un recipiente de plástico cerrado con tapa hermética.

Esto te permite conservarlas durante al menos 10 días.

2) Papel absorbente.

Ni bien compramos la lechuga, vamos a lavarla con abundante agua, escurrir; pero sin secarla por completo para que quede un tanto húmeda.

Luego, tomaremos un recipiente de plástico que vamos a tapizar con papel absorbente y luego colocar encima la lechuga. Por último, cubrir con más papel. Cerrar herméticamente.

De esta manera, puedes conservarla casi una semana.

3) Repasador de cocina.

Al igual que en el primer truco, vamos a lavar las hojas una a una para luego escurrirlas cuidadosamente. Luego, dispondremos las hojas de la lechuga sobre un repasador de cocina limpio y seco y las cubriremos con otro cuidando de no aplastarlas.

Colocaremos este “paquete” dentro del refrigerador y las mantendremos así, durante 5 a 6 días.

4) Vinagre blanco.

Entre todas las virtudes que podemos destacar del vinagre, también podemos sumar, que es ideal para conservar los alimentos. En este caso, la lechuga.

Sumerge las hojas de lechuga en un recipiente con agua y un poco de vinagre blanco. Luego, vamos a escurrir, sin enjuagar las hojas y las colocaremos dentro de una bolsa de plástico directamente en el refrigerador. Así, las podremos conservar durante casi una semana.

5) ¡Corte sin cuchillo!

En este caso, el consejo tiene que ver con evitar que las hojas de lechuga se oxiden y para eso, necesitaremos cortar siempre con la mano y no con un cuchillo, ya que el metal favorece la oxidación.

6) Ensaladera.

Otro truco consiste en colocar la lechuga en una ensaladera, sin necesidad de lavarla. Luego, la cubriremos con un papel film bien tenso y la colocaremos en la parte baja del refrigerador, para que no reciba demasiado frío.

Sólo resta retirar hojas a medida que las vayamos necesitando.

7) Bolsa de plástico.

Otro truco simple consiste en conservar la lechuga mucho más tiempo dentro de una bolsa de plástico.

Vamos a retirar las hojas una a una, las colocaremos dentro de la bolsa de plástico, pero antes de cerrarla, vamos a soplar la bolsa hasta inflarla. Luego, cerraremos y conservaremos en el refrigerador por hasta una semana.

8) Bolsa para congelar.

Muchas personas utilizan las bolsas plásticas tipo Ziplock para conservar la lechuga, pero al fin encuentran que no tuvieron éxito.

El truco consiste en introducir una servilleta de papel dentro de la bolsa para que absorba la humedad y de esta manera conserve mejor la lechuga.

9) Pan seco.

Un truco muy simple consiste en lavar, escurrir y secar las hojas de lechuga y al momento de colocarlas dentro de la bolsa de plástico, también las acompañaremos con unos trozos de pan seco.

No se sabe bien cómo funciona esto, pero el pan seco absorbe la humedad de la lechuga evitando que se marchite durante varios días.

10) Azúcar.

Probablemente te estés preguntando de qué manera el azúcar puede conservar la lechuga por más tiempo, pero en realidad cumple con la función de “revivirla”.

Si a pesar de todos estos consejos, tu lechuga comienza a tomar color amarronado y está mustia, toma un recipiente, coloca agua bien fría y disuelve dentro una cucharada de azúcar. Sumerge las hojas de lechuga durante 45 minutos dentro y pasado el tiempo tendrás tus hojas de lechugas como nuevas.

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