5 tips que podemos darles a nuestros hijos para que sean mejores personas.

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Las mujeres sabemos que es muy difícil deshacerse de un modelo patriarcal que aún opone resistencia por gran parte de la sociedad, e incluso por parte de las mismas mujeres.

No se trata en esta ocasión de iniciar un debate con respecto al feminismo o el machismo, sino de establecer parámetros firmes y perfectamente válidos como son el respeto y el buen trato.

Si los estereotipos sexistas aún persisten en nuestra sociedad, y en especial en la sociedad latina, es porque se trasmite de generación en generación. Para acortar la brecha, las mujeres rompen el silencio y se manifiestan en contra del maltrato y la humillación.

Pero este combate es también un asunto de hombres. ¿Qué pasaría si nosotras fuéramos quienes modificáramos una generación de niños respetuosos y considerados, más allá de su género?

Si pudiéramos criar niños:

– Que sean capaces de brindar apoyo, sin querer dominar.

– Que sean capaces de mirar una mujer, sin que ella sienta miedo de esa mirada.

– Que en lugar de dejarse llevar por la ira, puedan respetar, escuchar, cambiar…

¡Qué orgullosas nos sentiríamos de criar estos superhombres!

El miedo de los hombres.

El sociólogo Rafael Liogier, explica que muchos hombres no logran aceptar la libertad que conquistaron las mujeres, y entonces consideran que no encuentran un lugar en donde ubicarse, lo que hace que no sepan qué hacer con su virilidad. La agresión y el hostigamiento, pueden ser formas de manifestar su descontento.

Las mujeres que tenemos niños, podemos contribuir. Explicar que las diferencias no tienen que ser discriminatorias, sino que deben servir como complementos las unas con otras y que todos estamos obligados a respetarnos, independientemente del modo de ser de cada uno. Esta puede ser una forma de transformación y una enorme contribución a la sociedad.

El respeto hacia las mujeres, un asunto de todos y todas.

A pesar de que el sexismo perdura, muchos países han hecho avances en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

Los gobiernos sancionan leyes sobre la igualdad profesional, las violencias sexistas y sexuales o el acoso callejero. También se crean blogs y lugares de denuncias anónimas sobre actitudes sexistas y agresiones sexuales, además de que las redes sociales se inundan de testimonios de mujeres que han vivido esta terrible situación para crear conciencia sobre la violencia de género, una realidad difícil de comprender.

Enseñemos a nuestros niños el respeto hacia las mujeres, el respeto hacia los hombres, el respeto hacia los otros, independientemente de quiénes sean.

Sí, hemos hecho avances, pero parece que aún no son suficientes. Sólo movilizándonos todos juntos y alertando a la sociedad, podremos hacer un cambio significativo.

Compartamos los consejos de especialistas sobre esta problemática actual que nos concierne a todos.

1) Hablar con nuestros hijos desde la infancia.

El doctor Thierry Delcourt, psicopedagogo y psicoanalista, explica que aprender a respetarse es algo que incorporamos desde la infancia. Poner en palabras cuestiones que tienen que ver con el descubrimiento del cuerpo, la sexualidad, el consentimiento, la consideración sobre las emociones y sobre el cuerpo de los otros.

Esto les permitirá tanto a niños y niñas, una vez que llegan a la edad adulta, saber decir “sí” o “no” a una relación que debe ser deseada por ambas partes. Todos tenemos responsabilidad en esto.

Las conductas desviadas como el ciberacoso o el “sexting” (envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos, por medio de teléfonos móviles), bastante propagado entre los adolescentes, especialmente a través de las redes sociales, son una nueva forma de criminalidad. La adolescencia es un período crucial para dialogar y comprenderse. ¡No lo desaprovechemos!

Si bien siempre podemos consultar con profesionales, la principal educación pasa por el ejemplo que damos los padres y los adultos en general.

2) Respetar las diferencias.

La consejera familiar Edith Berlizot, pertenece a una asociación que acompaña parejas, familias y educadores que intervienen en escuelas de todos los niveles. Ella cuenta que cuando analiza con los jóvenes las nociones de diferencias entre hombres y mujeres, hace hincapié en lo que cada uno de nosotros tiene de positivo y trata de ayudar a obtener más seguridad para defenderse y desarrollar una autoestima justa en cada uno de los jóvenes.

Aprender a respetar al otro tiene que ver principalmente con comprenderlo.

3) ¿Qué decirles a las niñas?

A pesar de que cada vez hablamos más de estos temas, muchas niñas, adolescentes y mujeres de distintas edades, deben hacer frente a una forma de acoso diario en la calle, en el transporte público, en el ámbito laboral e incluso en el entorno familiar.

Propuestas desubicadas, miradas significativas, silbidos, gestos sugestivos y otras formas de intimidación no sólo en la calle, sino también en las redes sociales.

Para ayudarlas a manejar estas situaciones que no son nada más y nada menos que falta de respeto, debemos en primer lugar hacerles saber que tienen derecho a sentirse seguras. Una niña, adolescente o mujer sabrá cómo reaccionar frente a un acosador potencial, pedir ayuda, llamar a la policía, etcétera.

Nuestras hijas deben estar advertidas, al igual que nuestros hijos, para que tengan el valor de manifestar lo que está sucediendo. Entendamos que lo peor que puede suceder, es adoptar ante el acoso, una actitud pasiva.

4) ¿Qué decirles a los niños?

Durante la adolescencia, los niños pueden comportarse de manera torpe, porque si bien se sienten atraídos por el sexo opuesto, esto les provoca al mismo tiempo, un poco de miedo.

El feminismo un tanto exacerbado y mal entendido, puede hacer que desde el sexo masculino, se cuestione cómo conducirse con las mujeres de su edad y esto los inhiba, generando un impacto negativo en su autoestima.

Por lo general niños, adolescentes y hombres no saben muy bien cómo abordar al sexo femenino. Es allí cuando necesitan del apoyo de sus padres o de otros hombres adultos, que deben ser referentes y que deben contar con un discurso claro sobre el buen trato, el consentimiento y el respeto hacia las mujeres, que también debe incluir ternura, paciencia y buenos modos.

Estos consejos no necesariamente tienen que tener una carga didáctica ni de cuestionamientos de la moral, sino que deben referirse al análisis y el control de los impulsos.

5) Para todos.

En este punto todos los profesionales coinciden: la mejor educación sigue siendo la de escuchar con respecto, la de fomentar la solidaridad y la de promover la amistad entre niños y niñas.

El aprendizaje de la igualdad entre ambos sexos, comienza desde la más tierna infancia cuando compartimos tareas domésticas, expresamos emociones y nos vemos cómo iguales en todos los ámbitos. ¿Quién dijo que la mujer es el “sexo débil”? ¿Quién dijo que los hombres no deben llorar? ¡Seamos libres de expresar nuestras emociones, sentimientos, acuerdos y desacuerdos!

Por experiencia propia, sabemos que por lo general los niños prestan más atención a lo que hacemos que a lo que decimos y dentro de esto, también podemos incluir al respeto.

Si un niño crece en una casa en donde su madre y sus hermanas u otras mujeres son víctimas de violencia verbal o física, se identificará con estos actos y probablemente en el futuro, no entienda todo lo referente al respeto.

Por otra parte, las niñas que crecen en un ambiente como este, asumen una actitud pasiva que luego puede repetirse cuando llegan a la edad adulta y se convierten nuevamente en víctimas al relacionarse con hombres violentos.

Enseñar el comportamiento respetuoso hacia los otros, es la base que podemos establecer las mujeres como madres y los hombres como padres. ¡Respetémonos!

Este es un tema controversial, pero al que debemos enfrentar como una forma de erradicar por completo la violencia.

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