Coloca hilo sobre un palito de madera y prueba esta manualidad fantástica.

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¿Y si buena parte de la salud pasara por una aguja? Pero no una aguja cualquiera, ¡una aguja de crochet!

Muchos ven el fino arte de tejer como algo anticuado y casi inútil. Yo lo veo como la añoranza de ver a las abuelas tejiendo juntas mientras conversaban por las tardes, o adaptando esta actividad tan noble a una terapia que hoy ya se la equipara con el yoga.

Muchos estudios han demostrado los beneficios de tejer e incluso vemos grupos en Facebook en donde amas de casa, estudiantes, empresarias, comerciantes… Se reúnen para inspirarse y darse ánimos mientras tejen, intercambian técnicas y comparten sus creaciones. ¡Es maravilloso!

De acuerdo al estudio realizado en el año 2013 por la fisioterapeuta británica Betsan Corkhill que fue publicado en el Journal of Occupational Therapy; tejer tiene el poder de brindar felicidad a nuestra vida porque tiene beneficios similares a la meditación.

¿Por qué tantas mujeres están volviendo a esta práctica que casi había quedado en el olvido? Tal vez ellas descubrieron esto que te vamos a contar. Tejer, puede hacer mucho por tu salud física y mental.

1) Alivia el estrés: ¿Te gana la ansiedad? Tal vez llegó la hora de invertir en un par de agujas de tejer o en una aguja de crochet y algunos ovillos de lana. La psicóloga Ann Futterman-Collier, de la Universidad de Arizona, tuvo la idea de estudiar algo que ella llama “terapia textil”. La idea es analizar los beneficios de las actividades manuales como el tejido, el crochet o la costura en relación a la salud mental.

Propuso a 60 mujeres que sufrían distintos niveles de estrés algunas de estas actividades y en varias sesiones se comprobó que todas al finalizar se sentían menos ansiosas y estaban de mejor humor. Incluso otros profesionales, se aventuran a ir un poco más lejos y son capaces de afirmar que las actividades como el tejido, ayudan a aliviar la depresión.

Ann Futterman-Collier afirma que las actividades como el tejido permiten dejar los problemas de lado durante un tiempo, poner las preocupaciones en otro lugar y sumergirse en algo que “recarga las baterías” y levanta el ánimo.

2) Potencia las funciones cerebrales: Al parecer, nuestras abuelas lo habían entendido bien, porque además de levantar el ánimo, el tejido también tiene efectos beneficiosos sobre el cerebro.

Otro estudio llevado a cabo por la prestigiosa clínica Mayo sobre un grupo de 1300 personas, demostró que las actividades manuales como el tejido permitían reducir la pérdida de memoria.

El deterioro cognitivo puede disminuirse entre un 30 y un 50%.

El tejido también tendría un efecto positivo en enfermedades como la demencia o el mal de Alzheimer.

3) Evita la aparición de la artritis: El cirujano ortopédico Alton Barron, escribió un libro llamado “cómo construir la felicidad con tus manos” en el que explica los efectos benéficos del tejido en relación a la aparición de la artritis.

El hecho de mover las articulaciones de los dedos obliga a los fluidos a desplazarse alrededor de los cartílagos manteniendo de esta manera nuestras articulaciones bien hidratadas y minimizando por esta misma razón, el riesgo de artritis. El cirujano estima que el tejido demanda realizar una fuerza de nuestros dedos, pero a baja intensidad, lo que permite hacer trabajar a las manos y a los antebrazos.

4) Eleva nuestra autoestima: Confeccionar una prenda de principio a fin con nuestras manos no es algo que pueda hacer cualquiera. Entonces, cuando mostramos nuestras obras de arte a alguien que no entiende de tejido o que nunca tejió, es importante y saludable sentir un cierto orgullo de poseer una habilidad casi única.

Un estudio llevado a cabo en el año 2009 en Canadá sobre 38 mujeres internadas para tratar su anorexia, dio prueba de esto. No sólo el 74% de las pacientes afirmaron que el tejido les había permitido sentirse menos preocupadas por su peso sino que además, esta actividad les daba un sentimiento de satisfacción e incluso lograban sentirse realizadas.

5) Fortalece la interacción social: Rememorando nuevamente a nuestras abuelas… ¿Recuerdas cuando se reunían con sus amigas o con otros familiares a tejer? Tal vez el tejido en ese momento se desplazaba a un segundo lugar porque lo que preponderaba era la charla y el buen clima que se generaba. Probablemente el tejido fuera la excusa ideal para entablar una forma de contacto con los otros y también tejer allí nuevas relaciones que esta actividad afianzaba.

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