¿Cómo saber si estoy reteniendo líquidos y cómo disminuirla?

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Cuando el cuerpo no elimina por completo el agua que ingerimos en forma de bebidas y alimentos, el organismo retiene ese líquido y se inflama.

Esto se produce de manera pasajera ya que, de otra forma, nuestro organismo nunca terminaría de inflamarse. Durante un tiempo, el cuerpo puede almacenar un suplemento de agua que puede ser originado por un problema de salud, acumularse en un cierto lugar del organismo y provocar un edema.

Una retención de agua se manifiesta con un incremento de peso inexplicable que puede llegar hasta los dos kilos.

La retención puede producirse a nivel de los senos, en el vientre, en los tobillos, las piernas e incluso en el resto del cuerpo.

Este tipo de retenciones de líquido normales no se asocian con una enfermedad. La más frecuente concierne a las mujeres en período premenstrual. Los signos de una retención de líquidos se manifiestan los días precedentes a las menstruaciones, debido a cuestiones hormonales. El incremento de peso se nota de manera abrupta y puede ir de los 500 g a los 2kg, asociado a una inflamación y a un aumento de la sensibilidad de los senos.

Éste tipo de retención de líquido no necesita de ningún tipo de tratamiento y el fenómeno desaparece en uno o dos días después de la llegada de la menstruación. En este momento, la mujer puede observar un incremento de la necesidad de orinar ya que de esta manera el agua acumulada se elimina del organismo.

La retención de líquidos puede también estar ligada a una inmovilidad prolongada. Los largos viajes en avión o en auto, pueden provocar una retención de líquido debido a que no movemos los músculos de las piernas durante horas. En este caso, los pies y los tobillos se inflaman.

Retención de líquidos en relación a una enfermedad.

Una retención de líquidos también puede deberse a distintas enfermedades. El edema puede afectar diferentes zonas del cuerpo.

– Insuficiencia venosa de los miembros inferiores. Cuando las venas de los miembros inferiores no logran hacer circular la sangre hacia el corazón, puede producirse un edema en los pies en los tobillos.

El tratamiento consiste en controlar la insuficiencia venosa.

– Insuficiencia cardíaca. Si el corazón, que actúa como bomba, realiza mal su trabajo, la sangre no puede circular de manera correcta. Esto también produce edema de pies y tobillos.

En los casos más graves, puede producirse un edema de pulmón que dificulta la respiración.

– Ascitis. La ascitis consiste en una retención de líquido en el vientre, más exactamente en la cavidad peritoneal. A menudo se relaciona con una enfermedad del hígado o una inflamación del peritoneo, membrana ubicada en el interior del vientre.

– Alergias. Con ciertas alergias se observa un edema localizado. Por ejemplo, una picadura de abeja en la mano puede inflamar todo el brazo.

– Medicamentos. Los corticoides (medicamentos a base de cortisona) tienen tendencia a generar inflamación. La nifedipina, puede generar edema en los miembros inferiores.

¿Qué podemos hacer contra la retención de líquidos?

Si tu primera opción es dejar de beber líquidos, esto no contribuye en nada bueno. En efecto, el cuerpo retiene el agua a causa de un desequilibrio o de una anomalía y no porque haya un aporte excesivo de agua.

Cuando la retención de líquidos se produce como consecuencia de una inmovilidad prolongada, podemos prevenirla utilizando medias de contención o descanso y tomando la precaución de mover de manera frecuente las piernas.

Si no, en relación a los otros casos, el tratamiento para la retención de líquido consiste en aliviar la enfermedad que la provoca.

Si no sufres de ninguna enfermedad en particular, pero igualmente padeces de retención de líquidos durante los días previos a la menstruación o al día siguiente de una comida demasiado salada o condimentada, existen soluciones complementarias a base de hierbas.

Algunas de las más utilizadas son:

– Perejil.

– Cola de caballo.

– Flor de Jamaica.

– Diente de león.

– Té verde y piña.

– Barba de maíz.

– Jengibre y canela.

– Ortiga.

– Cardo mariano.

– Llantén.

– Gordolobo.

– Verbena.

– Laurel.

Sin embargo, nunca utilices este tipo de productos de manera crónica sin la recomendación médica correspondiente. Incluso las plantas, presentan algunas contraindicaciones y efectos secundarios.

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